
Personaje: LUZ MILA LONDOÑO
Todo pueblo tiene una historia, en toda historia hay personajes, esos personajes tienen costumbres e historias por contar.
En el municipio de Calarcá, Quindío, habita una señora amable, dedicada a su trabajo y esencialmente espiritual pero no religiosa, con forma de ser única, algunos la señalarían como ejemplo, otros, talvés de inocente y hasta, para algunos como tropiezo, pero sin lugar a dudas es ella un ejemplo a seguir, luchadora y dedicada, ama de casa, honrada, transparente y esencialmente detallista y perfeccionista.
Ganadora del premio “Quindío y café, sabor” en el 2006, calificada por el mejor chef escocés y a nivel mundial, don kendon MacDonald Smith, como la mejor empresaria de comida típica Quindiana.

Yhon Fredy Franco: Milita, ¿En que consiste su negocio, a que se dedica principalmente?
Luz Mila Londoño: Mi negocio es de empanadas, yo hago empanaditas, pastelitos de yuca, arepa de huevo, avena, masato, champús y otras cositas. Con este negocio arreglé mi casa, le dí estudio a mi hijo, el estudió contaduría, con el le doy trabajo a casi 6 empleados en total, 4 entre semana y los fines de semana al muchacho del parqueadero y a otra niña que nos ayuda, porque el trabajo es duro el fin de semana.
YFF: Y ¿Que días abren, cual es el horario y como trabajan?
LML: Mira, yo me levanto a las 4 de la mañana, para ir adelantando algo de trabajo, una de las niñas entra a las 6 de la mañana y luego vienen las demás, abrimos a esa hora, pero ellas se encargan de fritar y organizar, por que yo me encargo de las empanadas, los pasteles y los otros productos, ellas laboran hasta las 10 de la noche y los fines de semana hasta las 11pm, pero hay descansos al medio día y en la tarde para almorzar y comer, a ellas les pago todas las prestaciones y un salario mínimo, trabajamos por turnos, algunas veces puedo acostarme al medio día y hacer la siesta, pues es una hora donde no hay tanto movimiento; el único día que no se abre es el martes, por que es mi día de descanso y donde casi no se ve movimiento.
YFF: ¿Cuántas empanadas se venden en un día normal?
LML: Pues, un día normal se pueden hacer perfectamente 500 empanadas, en un día malo más o menos 300 ó 400, y uno muy bueno, que por lo regular son los fines de semana, podríamos vender de 1500 a 1800 empanadas, somos 7 personas en total, 4 entre semana y los fines de semana otros 3.
YFF: ¿Cómo inicio su vida en este negocio, que circunstancias y que factores hicieron que usted tomará la decisión de vender empanadas y en general la fritura de sus productos?
LML: A raíz del terremoto, vivimos un tiempo en bogota, pero pues nosotros somos del Quindío y a raíz del terremoto quedamos muy mal, mi padre estaba muy enfermo de diabetes, el estaba ya separado del tercer matrimonio, yo soy la mayor del primer matrimonio, ósea que soy la mas viejita, a demás soy huérfana de madre desde los 11 años ; mi padre poseía una pensión por invalides, ya que su enfermedad estaba avanzada me quedaba muy duro y no teníamos casi entradas, teníamos muchas deudas, se hizo un préstamo para comprar la casa , a los dos años murió mi padre, no puedo decir que lo quería, el era muy mujeriego, ya hace 7 años murió, me propongo entonces a vender las empanadas que mi abuelita me enseño a hacer, debido a la situación y la pensión de mi padre que ya no nos alcanzaba, entonces una amiga, la dueña de sorbete, me aconsejo de ir al banco de la mujer para iniciar con un préstamo de un millón y medio de pesos, con ese préstamo que me aprobaron en 2 días me hice a las sillas y los utensilios necesarios, que hasta el momento son los que tengo.
YFF: ¿Cómo fue ese primer encuentro con el mercado de las empanadas?
LML: Me fui para la galería, conseguí el canasto, el mismo que tengo en exhibición en el local, un frasquito de esos de nescafé, lo llene de ají, ese picadito que a don Kendon MacDonald Smith le gusto tanto y hasta hoy lo tengo para pasar las empanaditas, al chef le encanto ese ají.
Bueno empecé con 30 empanadas, rezaba haciéndolas, me fui a las 3 de la tarde, llegue a la bomba de las palmas aquí en calarcá, el dueño de la bomba me vio, don Jesús barremechí, me llamo y me dijo que si eran malucas no me las pagaba, la probó y ellos en esa sola oficina se me comieron las primeras 30, me fui y puse a hacer otro poquito, vendí hay hasta el día en que don Jesús murió.
Todo pueblo tiene una historia, en toda historia hay personajes, esos personajes tienen costumbres e historias por contar.
En el municipio de Calarcá, Quindío, habita una señora amable, dedicada a su trabajo y esencialmente espiritual pero no religiosa, con forma de ser única, algunos la señalarían como ejemplo, otros, talvés de inocente y hasta, para algunos como tropiezo, pero sin lugar a dudas es ella un ejemplo a seguir, luchadora y dedicada, ama de casa, honrada, transparente y esencialmente detallista y perfeccionista.
Ganadora del premio “Quindío y café, sabor” en el 2006, calificada por el mejor chef escocés y a nivel mundial, don kendon MacDonald Smith, como la mejor empresaria de comida típica Quindiana.
Yhon Fredy Franco: Milita, ¿En que consiste su negocio, a que se dedica principalmente?
Luz Mila Londoño: Mi negocio es de empanadas, yo hago empanaditas, pastelitos de yuca, arepa de huevo, avena, masato, champús y otras cositas. Con este negocio arreglé mi casa, le dí estudio a mi hijo, el estudió contaduría, con el le doy trabajo a casi 6 empleados en total, 4 entre semana y los fines de semana al muchacho del parqueadero y a otra niña que nos ayuda, porque el trabajo es duro el fin de semana.
YFF: Y ¿Que días abren, cual es el horario y como trabajan?
LML: Mira, yo me levanto a las 4 de la mañana, para ir adelantando algo de trabajo, una de las niñas entra a las 6 de la mañana y luego vienen las demás, abrimos a esa hora, pero ellas se encargan de fritar y organizar, por que yo me encargo de las empanadas, los pasteles y los otros productos, ellas laboran hasta las 10 de la noche y los fines de semana hasta las 11pm, pero hay descansos al medio día y en la tarde para almorzar y comer, a ellas les pago todas las prestaciones y un salario mínimo, trabajamos por turnos, algunas veces puedo acostarme al medio día y hacer la siesta, pues es una hora donde no hay tanto movimiento; el único día que no se abre es el martes, por que es mi día de descanso y donde casi no se ve movimiento.
YFF: ¿Cuántas empanadas se venden en un día normal?
LML: Pues, un día normal se pueden hacer perfectamente 500 empanadas, en un día malo más o menos 300 ó 400, y uno muy bueno, que por lo regular son los fines de semana, podríamos vender de 1500 a 1800 empanadas, somos 7 personas en total, 4 entre semana y los fines de semana otros 3.
YFF: ¿Cómo inicio su vida en este negocio, que circunstancias y que factores hicieron que usted tomará la decisión de vender empanadas y en general la fritura de sus productos?
LML: A raíz del terremoto, vivimos un tiempo en bogota, pero pues nosotros somos del Quindío y a raíz del terremoto quedamos muy mal, mi padre estaba muy enfermo de diabetes, el estaba ya separado del tercer matrimonio, yo soy la mayor del primer matrimonio, ósea que soy la mas viejita, a demás soy huérfana de madre desde los 11 años ; mi padre poseía una pensión por invalides, ya que su enfermedad estaba avanzada me quedaba muy duro y no teníamos casi entradas, teníamos muchas deudas, se hizo un préstamo para comprar la casa , a los dos años murió mi padre, no puedo decir que lo quería, el era muy mujeriego, ya hace 7 años murió, me propongo entonces a vender las empanadas que mi abuelita me enseño a hacer, debido a la situación y la pensión de mi padre que ya no nos alcanzaba, entonces una amiga, la dueña de sorbete, me aconsejo de ir al banco de la mujer para iniciar con un préstamo de un millón y medio de pesos, con ese préstamo que me aprobaron en 2 días me hice a las sillas y los utensilios necesarios, que hasta el momento son los que tengo.
YFF: ¿Cómo fue ese primer encuentro con el mercado de las empanadas?
LML: Me fui para la galería, conseguí el canasto, el mismo que tengo en exhibición en el local, un frasquito de esos de nescafé, lo llene de ají, ese picadito que a don Kendon MacDonald Smith le gusto tanto y hasta hoy lo tengo para pasar las empanaditas, al chef le encanto ese ají.
Bueno empecé con 30 empanadas, rezaba haciéndolas, me fui a las 3 de la tarde, llegue a la bomba de las palmas aquí en calarcá, el dueño de la bomba me vio, don Jesús barremechí, me llamo y me dijo que si eran malucas no me las pagaba, la probó y ellos en esa sola oficina se me comieron las primeras 30, me fui y puse a hacer otro poquito, vendí hay hasta el día en que don Jesús murió.
YFF: ¿Cómo eran los horarios cuando empezó a trabajar?
LML: Mi rutina era de 3 de la tarde a 8 o 9 de la noche, caminaba mucho, por toda la avenida 25 de aquí de la ciudad de calarcá, fritaba, caminaba y cuando hacia y hacia empanadas, eso me daba energía y la gente decía que muy ricas, empecé vendiéndolas a 200 pesos y ahora valen 500 pesos, me encontré un señor que lo apodaban la yegua un conductor de bus de los que van a Armenia, me dijo que fuera hasta allá y así me turnaba, yendo hasta donde estaban ellos y donde mis otros clientes y así mejor deje de caminar y me quede en el andén haciendo mis empanadas.
YFF: ¿Cómo fue el proceso de inscripción de sus productos en el concurso “Quindío y café, sabor” que realizó el Comité de Cafeteros del Quindío en el año del 2006, que la hizo una mujer famosa por sus empanadas Quindianas?
LML: Ah, eso fue particular, yo estaba que vendía mi negocio, porque mi hijo se casaba y tenia planes para irse a Canadá y mi separación con mi esposo me tenían en depresión, por esa época ya me conocía en ese entonces el director del turismo, don Jorge Humberto Guevara, quien me inscribió, pues yo no sabia que hacer y el prácticamente lo hizo todo. Luego vino uno de mis clientes, don Carlos Arturo Patiño, que comía empanadas con mazato o avena, me dijo que yo ya estaba inscrita en el concurso, le pregunte que el quien era que sabia eso y me respondió que era el director del concurso “Quindío y café, sabor” pues era el director del Comité de Cafeteros.
YFF: ¿Cual fue su primera impresión al ver los jurados, al ganar el concurso y al conocer el impacto que ello generó en su vida?
LML: Empezó el concurso, fui entonces así como soy yo al parque del café, con zapatos blancos, por que me encanta lo blanco, para que la gente observe como soy, gane el concurso y aquí arrimaron un sábado, el 28 de octubre del 2006; llegaron los chef y el primero que se asomo fue don kendon MacDonald Smith, muy lindo, muy grande muy gordo, yo estaba en la cocina, cuando voy saliendo y eso aquí lleno de gente, de carros, de cámaras, de ambulancias, yo quede muda, cuando me asusto no puedo hablar, ni gritar ni nada. Don kendon estaba mirando todo, don Carlos Arturo me presento a los 4 chef, don kendon, doña Leonor espinosa, lácydes moreno y Carlos Pabón, el dueño del hotel Armenia.
YFF: ¿Cómo describe usted ese momento en el cual es nombrada como ganadora del concurso?
LML: Estaba muy dormida, había pasado mucho tiempo, pues de 50 fuimos 6 finalistas, de esas 6 gane yo, estaba dormida en el parque del café a esa hora, me nombro don kendon y yo no creía, como que me Marie y miraba a todo el mundo aplaudiendo y mirándome, entonces las caras se me torcían, las piernas se me durmieron y les tocó ayudarme a parar y llevar a la tarima, yo no me acuerdo que fue lo que dije ese día allá en la tarima.
YFF:¿Qué personajes reconocidos han venido a su negocio y que recuerda de ellos?

LML: Hasta aquí han llegado, Sergio Barbosa, el director de estilo RCN, el doctor Uribe, el presidente del banco de la republica y el gerente. “Los que firman los billetes” la gerente del banco de la republica de acá, don kendon, para mi el mejor chef del mundo, varios chef internacionales, han venido muchas personas, hay firmas de muchas personas de diferentes países, los directores de varios diarios y prensas del país, el secretario del presidente Álvaro Uribe Vélez, el doctor moreno, el comandante de la brigada, el teniente de la policía, entre muchos mas. Recuerdo que con el doctor Uribe, no sabía quien era, y a la hora de dejarme la firma, por
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