En busca de la felicidad perdida
“La soledad se cobra en moneda Extranjera y el excedente lo consume el llanto.”
Actualmente el departamento del Quindío es a nivel nacional, el tercero con mayor experiencia migratoria, una despreciable posición si se tiene en cuenta que es el departamento más pequeño del país, después de San Andrés y Providencia. Sumado a esto cabe hacer hincapié en las heridas que el proceso emigratorio impregna en el tejido social de los habitantes esta región, de esa región que se cobija con el verde de las montañas, que se confunde entre pastos cafetos y guaduales, que en la distancia se cubre con el caparazón blanco azul del cielo como una tortuga de río. Esa región que cada 31 de diciembre se abraza al teléfono y le llora al Internet, pero no por el milagro de la tecnología, no. Es que del otro lado del “charco” hay un núcleo de Quindianos que llora su suelo. Un grupo de colombianos que buscan fortuna en la tierra del tío Sam y la de colón, que buscan la felicidad de los que se que se quedaron y que no se dieron cuenta, pero terminaron llevándosela.
Según Oliverio Gómez, profesor de sociología de la universidad del Quindío, el problema emigratorio en departamento, radica en la falta de oportunidades laborales y de educación, lo cual fortalece la difusión de otros migrantes, que han probado suerte y han hecho participes a sus coterráneos de esa experiencias de desplazamiento y como estas han repercutido favorablemente en su condición de vida y la de sus familias. Para la psicología el tema emigratorio también funda bases en la búsqueda de una salida laboral, no obstante la violencia, la condición de vida digna y el desarrollo personal, terminan influyendo a la hora de tomar este tipo de decisiones , en otras palabras el hecho se forja por el contexto social.
Sin embargo, el tema de la emigración en los Quindianos es más profundo y se encuentra teñido de un proceso histórico, cultural, y que además obedece a patrones genéticos. Es decir, dentro de la psicología cultural y genética de la gran mayoría de Quindianos se encuentra implícito el patrón del desplazamiento o emigratorio.
Todo empezó hacia el año 1541 cuando el español, Álvaro de Mendoza, salió en busca del Valle Arvi, pues este tenía fama de incalculables tesoros, Mendoza luchó contra la inclemencia del clima y la geografía para descubrir el Valle del Quindio, sin embargo tomo otra ruta al darse cuenta que este no era el camino hacia Arvi(1). Lo anterior, para resaltar que el primer conquistador que toco tierras Quindianas lo hizo en busca de
1 según datos del Historiador Jorge robledo
Riqueza, algo similar a lo que ocurre con los “Cuyabros”. Si se hace la analogía, la ecuación se resuelve. Hay que tener en cuenta también, que los Quimbayas, pobladores de esta tierra eran sedentarios al igual que los Pijaos, a tal punto que enfrentaron la conquista española, que tenia como paso obligado dichas tierras para llegar a Santa fe en busca del dorado. Tanto fue así, que en 1626 existían menos de 300 indígenas en esta región. Siguiendo la línea, esta hipótesis se amarra en la colonización por parte de los Antioqueños, quienes motivados por la pobreza que se vivió especialmente en Sonsón, emprenden una misión de guaquearía desenfrenada, en sus rutas estaba el departamento del Quindio, en su búsqueda los tesoros del cacique Calarca y otras riquezas propias de este lugar del país y sitios aledaños.
Es en esta época dónde al departamento del Quindio empiezan a llegar, los Vallecaucanos y Antioqueños usurpando sus riquezas. Siguiendo el patrón conductual que ellos habían experimentado con la conquista europea y es en este momento coyuntural donde la raza Quindiana, untada de antioqueño, valluno y santandereano, es picada por el bicho locomotor desenfrenado. El bicho de desplazarse, el patrón genético y cultural del que se ha hecho hincapié. Inicialmente los Quindianos se desplazaron a lo largo y ancho de la geografía nacional, luego fue la cultura del dólar y la lucha épica por alcanzar el sueño Americano, hoy Europa devuelve en remesas y en una menor proporción lo que una vez usurpo.
Según el economista Larry Sjaastad y el demógrafo Donald J. Borgue el individuo como la «unidad actuante» de los procesos migratorios, observando el proceso de migrar como una decisión que el individuo toma con base a un cálculo de costo-beneficio, o bien como una inversión en capital humano.
La posición de los citados es valida pero también refutable si se tiene en cuenta el amor de los Qindianos por su tierra, por su familia, por su idiosincrasia, por lo suyo.
No puede ser comparable en la mente de un “Cuyabro” la relación aritmética, costo beneficio versus su sentido de pertenecía, La tesis de la sociología y la psicología también se derrumba si se resalta que el departamento no muestra niveles alarmantes de violencia, por tanto debe existir un valor agregado de mayor peso, para que el 22 por ciento de los hogares de Armenia cuenten con familia en el exterior, ese valor de peso agregado, esta en el mapa genético, en lo heredado de conquistadores y colonos y en un proceso de culturización “del bicho de desplazarse en el Quindiano” que empezó cuando empezó a escribirse la historia de esta región.
Para Jorge Vestrynge, profesor de ciencias políticas especializado en psicología de guerra, el problema de migración a España produce violencia desempleo y pobreza en ese país, asegura que el migrante le roba a Europa su cultura. Seguro al señor vestrynge se le olvido que muchos de esos migrantes son producto del legado Español, se le olvido que el Quindiano migrante no roba gana. Se le olvido que base de su economía esta fundada por algo que si es robo, se olvido que el latino es el producto de ellos , se le olvidaron las guerras en España y el refugio que brindó Neruda y la América del sur. Se le olvido.
Es momento de traer a colación que desde el infante hasta en mas olvidado de nuestros viejos anhela y ve en la emigración una mejor opción, no es su culpa, es un legado, eso le enseñaron y ellos siguen aprendiendo; Sobre el papel quedan las posibles causa de emigración del lugar donde Dios inspiro su edén terrenal, como si su magia la hubiese condesado en tan pocos Kilómetros, como el pequeño corazón que bombea el cuerpo de lo incalculable.
No obstante las remesas que hoy por hoy entran al departamento constituyen el mantenimiento de familias, el pago de matriculas universitarias y una base fuerte para el sostenimiento de la economía en el eje cafetero, pero ese 23 por ciento no es gratis trae consigo una cuenta de cobro, como la letra pequeña de un contrato, y esa cuenta se paga con llanto, con soledad y desarraigo. Cada día los Quindianos se aglomeran en casas de cambio para recibir la remesa que llego del otro lado del Atlántico y al parecer la nostalgia de tener lejos un ser querido sucumbe ante el elixir que llaman giro. Por un instante el personaje que aparece en el billete de 50 mil pesos parece entender la nostalgia y mira con ternura. Minutos más tarde es Gaitán quien se larga con el periódico del día. y como el pensamiento es directamente proporcional a la distancia y el tiempo, el Atlántico se cruza a la velocidad del cerrar de los ojos, gotas de agua de Mar provocan el llanto del que esta aquí. Maldicen el sistema, la genética y el legado. Se agradece al que no esta y paga su ausencia en moneda, esa que vale 2999 veces más que la de esta tierra
Luego algo que no se ha dicho pero es recurrente todo error se paga, fué un error que se hubiera ido; no es más quién se va ni menos el que se queda. La culpa es de la genética, la culpa es del proceso histórico, la culpa es del legado Español.
UN POCO DE MI QUINDIO
http://www.quindio.gov.co/
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